Tabernas con historia

Las tabernas con historia de Salobreña son lugares donde la gastronomía y el pasado se encuentran. Muchos de estos espacios se alzan sobre antiguos edificios que conservan el carácter de siglos anteriores, integrando arquitectura, memoria y cocina.

Tabernas con historia

Las tabernas con historia de Salobreña son lugares donde la gastronomía y el pasado se encuentran. Muchos de estos espacios se alzan sobre antiguos edificios que conservan el carácter de siglos anteriores, integrando arquitectura, memoria y cocina.

Actividades Gastronómicas

El restaurante El Peñón, por ejemplo, se ubica sobre una formación rocosa que guarda restos del Neolítico, así como huellas púnicas y romanas. Nació como un humilde “chambao” de pescadores y hoy es uno de los referentes de la gastronomía marinera local, famoso por sus espetos y su incomparable vista al mar.

En el Casco Antiguo, el Paseo de las Flores conserva evidencias de ocupación desde la Edad del Bronce. Allí, la Cervecería Martín ofrece un rincón acogedor junto al castillo árabe y el mirador del Postigo, donde cada piedra recuerda la historia medieval del pueblo.

En la Plaza del Antiguo Ayuntamiento, corazón histórico de Salobreña, se encuentra La Botica, instalada en un edificio que fue una auténtica botica siglos atrás. Su carta mezcla tradición y sencillez, con platos como tortillas, gambas al ajillo o huevos rotos, servidos en un ambiente con encanto.

El Pesetas, ubicado junto a la Bóveda, mantiene la estructura de una antigua carbonería. Desde su terraza se aprecian vistas al mar y a la vega, y su cocina combina carnes, pescados y tapas con un toque contemporáneo.

Por último, La Roka, en el barrio del Albaycín, se levanta sobre el Tajo del Gambullón, cerca del antiguo cementerio de la villa. Su cocina fusiona lo tradicional y lo creativo, con platos como la ensalada Sultán o las babuchas, servidos en una terraza que domina el Mediterráneo.

Una villa para comérsela

Cada rincón de Salobreña tiene su sabor y su historia. Desde el tapeo junto al mar hasta las cenas bajo el castillo, todo en esta localidad invita a descubrir su esencia a través de la comida. Su cocina es un homenaje a la vida mediterránea: fresca, colorida, saludable y siempre compartida. Por eso, no es exagerado decir que Salobreña es una villa para comérsela.