Castillo de Salobreña
El Castillo de Salobreña se alza a 73 metros sobre el nivel del mar, en lo alto del peñón que domina la villa. En la actualidad, se encuentra a unos 500 metros de la línea de costa, aunque durante la Edad Media el mar llegaba hasta sus pies, haciendo del castillo una auténtica fortaleza costera.
El cerro sobre el que se asienta ha sido testigo de distintas etapas históricas. Existen vestigios prehistóricos, así como restos púnicos y romanos. Sin embargo, los elementos que hoy pueden contemplarse corresponden principalmente al periodo andalusí y a la Edad Moderna.
Durante la etapa nazarí (siglos XIII al XV), el castillo fue tanto residencia real como prisión de personajes ilustres de la dinastía. Uno de los más conocidos fue Yusuf III (1376-1417), quien permaneció recluido aquí durante once años. En esta época, Salobreña era una ciudad importante del reino nazarí y el castillo ejercía funciones administrativas, defensivas y residenciales.
Castillo de Salobreña
El Castillo de Salobreña se alza a 73 metros sobre el nivel del mar, en lo alto del peñón que domina la villa. En la actualidad, se encuentra a unos 500 metros de la línea de costa, aunque durante la Edad Media el mar llegaba hasta sus pies, haciendo del castillo una auténtica fortaleza costera.
El cerro sobre el que se asienta ha sido testigo de distintas etapas históricas. Existen vestigios prehistóricos, así como restos púnicos y romanos. Sin embargo, los elementos que hoy pueden contemplarse corresponden principalmente al periodo andalusí y a la Edad Moderna.
Durante la etapa nazarí (siglos XIII al XV), el castillo fue tanto residencia real como prisión de personajes ilustres de la dinastía. Uno de los más conocidos fue Yusuf III (1376-1417), quien permaneció recluido aquí durante once años. En esta época, Salobreña era una ciudad importante del reino nazarí y el castillo ejercía funciones administrativas, defensivas y residenciales.

Tras la toma de Salobreña por los Reyes Católicos en 1489, el castillo fue adaptado a las nuevas técnicas militares. El ingeniero y maestro artillero Ramiro López se encargó de diseñar las obras que dieron lugar a una barrera de artillería orientada hacia la ciudad. A lo largo de los siglos XVI al XVIII, la fortaleza continuó transformándose para incorporar mejoras defensivas.
A finales del siglo XVIII, los sedimentos del río Guadalfeo formaron un delta que alejó el mar del promontorio, restando eficacia al castillo como defensa costera. Abandonado gradualmente, entró en un largo periodo de deterioro.
La recuperación del castillo comenzó en el siglo XX. Tras el Decreto de 22 de abril de 1949, que protegía los castillos españoles, se redactaron los primeros proyectos de restauración bajo la dirección del arquitecto Francisco Prieto-Moreno. Se consolidaron tramos de muralla desaparecidos, se reconstruyeron fachadas de torres como la Torre Vieja y se reforzaron estructuras dañadas.
Durante las últimas décadas del siglo XX, el castillo fue escenario de actividades culturales y musicales. Se construyeron plataformas y graderíos entre las barreras de artillería para acoger espectáculos al aire libre. En la actualidad, los eventos se celebran en el Paseo de las Flores, al pie de la fortaleza, preservando así su integridad histórica.
Los trabajos recientes de restauración y excavación arqueológica, dirigidos por la Escuela de Estudios Árabes y el Ayuntamiento de Salobreña, han permitido recuperar áreas inéditas y conocer mejor su evolución arquitectónica.
Audioguía Oficial Castillo de Salobreña
Las excavaciones se centraron en tres sectores:
En el Sector A, una antigua plataforma usada como patio de butacas, se descubrieron restos de la residencia nazarí, con pavimentos y muros de época medieval.
En el Sector B, frente a la Torre Vieja, se ejecutó el recalce de cimentación de la torre y se halló un aljibe andalusí excavado en los años 50 y posteriormente colmatado.
En el Sector C, entre la primera y segunda barreras de artillería, se localizaron troneras y estructuras del siglo XVI construidas por orden de los Reyes Católicos. La superficie excavada fue de 443 m², con una profundidad variable entre 50 cm y 2 metros.
El castillo presenta una organización en tres recintos principales:
- Recinto interior o alcázar nazarí, núcleo más antiguo, con torres como la del Homenaje, la Torre Vieja, la Torre Nueva y la Torre del Polvorín.
- Recinto de la barrera de artillería, añadido en época cristiana para reforzar la defensa ante las nuevas armas de fuego.
- Recinto de la coracha, sistema que protegía el acceso al agua mediante el Baluarte del Aljibe, la Torre del Agua y la Torre de la Coracha.
Entre sus elementos arquitectónicos destacan la Puerta de acceso exterior, el Cubo de artillería, el Baluarte del Aljibe, la Puerta del recinto interior, el Baluarte de la Coracha y la Torre del Agua. Desde el recinto superior, las vistas abarcan todo el municipio, el mar y la sierra.
En la actualidad, el castillo se encuentra inmerso en un proceso continuo de conservación y puesta en valor, con el objetivo de consolidar su estructura, recuperar la residencia real nazarí y ofrecer al visitante una experiencia que combine patrimonio, paisaje y cultura.



